Las flores cumplen 100 millones de años

Kenny Lavacude - Director Ejecutivo

Jul 18, 2022

“Así como el sol ilumina a la vez a los cedros y a cada florecilla, como si sólo ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa también Nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella". - Santa Teresita del Niño Jesús

La televisión, el cine, la fotografía e incluso el arte y la literatura nos permiten vislumbrar como era el mundo hace décadas e incluso siglos. Más difícil imaginar el mundo cuando no existían estos medios y más aún cuando ni siquiera existía la humanidad.


¿Se imaginan el mundo hace 100 millones de años? Nuestro planeta apenas estaba conformándose y las especies animales y vegetales eran muy diversas a las que conocemos hoy, los paisajes eran diferentes, y en esos paisajes lejanos aparecían las primeras flores.


.Efectivamente la evidencia de las primeras flores se remonta a la remota época de hace 100 millones años. ¿Podemos imaginar el mundo sin flores? ¿Cómo sería? Sin su aroma, sin su belleza, sin su color, sin los insectos revoloteando alrededor para beber su néctar.


Casi 99 millones y medio de años después de las flores aparecieron en la tierra los homínidos, nuestros lejanos abuelos. Como si la evolución fuera preparando el más hermoso escenario para que la vida humana no solo fuera feliz sino, además, hermosa.

"Nuestro planeta apenas estaba conformándose y las especies animales y vegetales eran muy diversas a las que conocemos hoy, los paisajes eran diferentes, y en esos paisajes lejanos aparecían las primeras flores".

Y es que el mundo sin flores sería diferente. ¿Cómo se expresaría el amor? ¿Cómo se alegrarían los jardines? ¿Cómo se decorarían las mesas y los altares? ¿Cómo se alimentarían muchas especies y cómo polinizarían los insectos? ¿Cómo se reproducirían las plantas que coquetean con sus flores? ¿Qué daría paz y serenidad a los cementerios?


Cada elemento de la creación debe llevarnos a reconocer la belleza y la bondad de Dios. No hay criatura menor. Todos somos necesarios en el mundo. La presencia antigua de las flores nos deja como enseñanza que cada ser es importante y valioso, que ninguno sobra, que todos somos uno.


Con razón Jesús utiliza la imagen de una flor para dejarnos una de las más bellas enseñanzas del evangelio: “Aprendan de los lirios del campo y fíjense en cómo crecen. No trabajan ni hilan y, sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su esplendor, llegó a vestirse como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy está verde y mañana será quemada en el horno, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué débil es la fe que ustedes tienen! Así pues, no se atormenten diciendo: “¿Qué comeremos, qué beberemos o con qué nos vestiremos?”. Esas son las cosas que preocupan a los paganos; pero el Padre celestial ya sabe que las necesitan. Ustedes, antes que nada, busquen el reino de Dios y todo lo justo y bueno que hay en él, y Dios les dará, además, todas esas cosas (Mt 6, 28-33).

"Cada elemento de la creación debe llevarnos a reconocer la belleza y la bondad de Dios. No hay criatura menor. Todos somos necesarios en el mundo".
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