Escuela Católica: del escape de Troya de Eneas al modelo educativo de la Escuela Católica

Andrés Felipe Villar - Coordinador General de Pastoral

Jul 18, 2022

Eneas es un personaje mitológico inmortalizado por los poetas griegos y romanos, especialmente por Homero y Virgilio en la Ilíada y la Eneida respectivamente. Hijo de la diosa Afrodita y Anquises, vivía en la ciudad de Troya cuando se desata la guerra. Combate heroicamente de la mano de Héctor y los Troyanos, enfrentándose incluso mano a mano con el mismísimo Aquiles


Una vez cae la ciudad de Troya, Eneas logra escapar entre las llamas de la ciudad cargando sobre sus hombres a Anquises su padre y llevando de la mano a su hijo Ascanio. Muchas son las travesías que afronta Eneas después de escapar, travesías que lo llevan a Italia a la región de Lacio donde sus descendientes, Rómulo y Remo, terminarían fundando la ciudad de Roma.


De sus muchas aventuras llama la atención precisamente la forma en la cual escapó de la caída de Troya, con su padre a sus hombros y guiando a su hijo. Para el Papa Francisco “Esta imagen puede servir para ilustrar la misión de los educadores, que están llamados a preservar el pasado – cargando a nuestros padres en nuestros hombros – y guiar los pasos de los más jóvenes hacia el futuro. También nos ayuda a reflejar algunos principios del Pacto Educativo Global”


La historia de Eneas nos da las líneas de tres principios para la Escuela Católica. El primero, la centralidad de la persona. Eneas escapa y no lleva consigo nada material, únicamente lleva lo esencial: a su padre y a su hijo, lleva consigo las raíces y la esperanza del futuro. La Escuela Católica, siguiendo ese ejemplo debe estar siempre centrada en el sujeto, respetando su pasado, su historia personal y guiándola hacia un futuro esperanzador.


En segundo lugar Eneas es como un “puente” entre la tradición representada en el padre y el futuro representado en el hijo. Ser puente entre la tradición y el futuro es, en la Escuela Católica, el comprender que la tradición no es una “pieza de museo” que permanece estática con el paso de los años, sino que debe servir para construir el mañana. Es por eso que la Escuela Católica debe ser el ahora que está ubicado entre el saber aprendido de las generaciones pasadas y la esperanza de las nuevas generaciones.

"...de acuerdo con el Papa Francisco, la historia de Eneas nos puede inspirar a construir nuestra Escuela Católica".

Por último el Papa Francisco menciona que el ejemplo de Eneas nos recuerda la importancia de educar en y con el servicio. El padre cargado a los hombros y el hijo guiado de la mano simbolizan a las personas más vulnerables de nuestra sociedad. Eneas hubiera tenido unas mayores probabilidades de salvar su vida y un recorrido más fácil si hubiera abandonado a los más débiles, pero no, él pone su vida al servicio de aquellos que lo necesitan y además da ejemplo a su hijo. El rol del educador dentro de la Escuela Católica no es el ser un sabio llamado a transmitir su conocimiento a los demás, sino que es ser un servidor con la vocación de poner su vida al servicio de sus estudiantes.


Es así como, de acuerdo con el Papa Francisco, la historia de Eneas nos puede inspirar a construir nuestra Escuela Católica.

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