Había una vez 3 decenas de letras que vagaban por un profundo y hondo foso oscuro, no conocían que era la luz, tampoco se relacionaban entre ellas, tan solo vacilaban de un lugar a otro sin función alguna, de vez en cuando se escuchaba un leve sonido a lo lejos aunque nadie sabia que lo producía, causaba cierto escalofrío y algo de espacio en aquel sitio. La vida de estos seres era simple, vacía, en su esencia se preguntaban ¿qué función tengo? Pero hasta aquel momento ningún conocido había dado respuesta.
Sin saberlo en otro lugar se encontraba Rafael sentado en su escritorio, en una habitación con poca luz, algo meditabundo ya que no comprendía como interpretar su mundo, como darlo a conocer, como relacionarse y sentirse identificado consigo mismo y aún algo más grave: frente a él tenía uno de sus mayores temores, una blanca figura rectangular acompañada de un objeto cilíndrico lleno de tinta.
Un día algo extraño paso en aquel foso, a lo lejos se produjo un destello de luz blanca, algo tenue, pero permanente, todas las figuras dirigieron sus miradas ante dicho fenómeno quedando inmóviles cuando de repente dicho estado de quietud fue interrumpido por constantes movimientos de vaivén, nadie sabia que pasaba. Del otro lado estaba Rafael quien había decidido afrontar sus temores, tomando la cilíndrica figura, quitando la tapa protectora, dejándola caer al suelo y comenzando a mover el restante del objeto de lado a lado, como haciendo un llamado de ideas. Dentro del foso el movimiento continuaba hasta que de pronto volvió la calma, las letras estando perplejas ante este hecho empezaron a observar que a su alrededor se estaba agrandando el espacio, ya no estaban tan estrechas y por el destello de luz se observaba el paso continuo de sombras, al parecer las estaban eliminando una a una. Rafael comenzó a escribir, en aquella hoja blanca comenzaron a aparecer letras que conformaban palabras cuyo sonido retumbaba en su cabeza haciendo eco en el cuarto, el temor al vacío en la hoja desapareció poco a poco y la incertidumbre sobre la función de las letras iba desapareciendo de cada una de ellas, al salir del esfero tomaban un nombre, un sonido y se comunicaban entre si. Así desaparecieron dos temores formando una fortaleza, la expresión escrita.
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